Geriatrización de la medicina: la formación médica se adapta a una población cada vez más envejecida

El aumento de la esperanza de vida impulsa que universidades, programas de residencia y organizaciones científicas incorporen cada vez más contenidos relacionados con la fragilidad, la multimorbilidad, la demencia o la atención centrada en las personas mayores

Enfermera atendiendo a una persona mayor en un centro médico.

Cada vez más consultas, ingresos hospitalarios y procesos asistenciales tienen como protagonistas a personas mayores de 65 años, una tendencia que se mantendrá durante las próximas décadas. Muchos de estos pacientes presentan multimorbilidad, fragilidad, dependencia y necesidades asistenciales complejas1.

Esta transformación demográfica está generando una progresiva “geriatrización de la medicina”: no sólo habrá más pacientes de edad avanzada, sino también una mayor prevalencia de enfermedades crónicas que requerirán cuidados prolongados2.

Adaptar la formación

Ante esta realidad, la adaptación de la formación médica se ha convertido en una prioridad. Los profesionales sanitarios atienden cada vez con más frecuencia a pacientes de edad avanzada con varias enfermedades simultáneas, que consumen numerosos medicamentos y pueden sufrir deterioro funcional, cognitivo o social1.

Esas características de los pacientes mayores exigen que los médicos posean competencias específicas que tenían un peso menor en los planes de estudio y en la formación especializada hasta hace pocos años1.

Conocimientos insuficientes

De hecho, los propios profesionales sanitarios ya han identificado la necesidad de reforzar estos conocimientos específicos. El estudio Educational needs of junior doctors caring for hospitalised older adults muestra que los médicos jóvenes consideran que disponen de una preparación insuficiente para abordar algunos de los problemas más frecuentes de los pacientes mayores hospitalizados3.

Entre las áreas que señalan como prioritarias figuran la demencia, el delirium, la polimedicación, la reducción de la cantidad de medicamentos, la comunicación con pacientes y familias; y el manejo integral de personas con elevada vulnerabilidad clínica3.

Geriatría más protagonista

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recuerda que el envejecimiento de la población conduce a una mayor incidencia de enfermedades crónicas, una utilización más intensa de recursos sanitarios y sociales, un aumento de las situaciones de discapacidad y una creciente necesidad de cuidados continuados2.

Esta evolución de las necesidades asistenciales explica que la Geriatría tenga cada vez más protagonismo dentro de la formación médica. La respuesta formativa a los desafíos vigentes se puede observar con claridad en el programa de Médico Interno Residente (MIR)2.

Información específica

Durante sus cuatro años de residencia, los médicos residentes de Geriatría reciben formación específica en aspectos como el envejecimiento fisiológico, la fragilidad, la valoración geriátrica integral, la prevención de la discapacidad, la recuperación funcional, la psicogeriatría o la coordinación sociosanitaria. Además, rotan por servicios como Cardiología, Neurología, Psiquiatría y Atención Primaria, que tratan a diario a pacientes mayores con fragilidad, deterioro cognitivo o polimedicación2.

La formación también aborda algunos de los llamados síndromes geriátricos, problemas clínicos especialmente frecuentes en edades avanzadas y que pueden afectar de forma significativa a la autonomía y la calidad de vida de los pacientes mayores: caídas, incontinencia urinaria, malnutrición, inmovilidad o úlceras por presión. La identificación precoz y el abordaje multidisciplinar de estas situaciones constituyen una parte esencial del aprendizaje de los futuros especialistas2.

Evolución internacional

El cambio educativo de España es un reflejo de las tendencias en otros países. La Federación de Educación Geriátrica de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría (IAGG, por sus siglas en inglés) ha desarrollado programas de formación centrados en los principales retos asociados al envejecimiento4.

Sus contenidos incluyen envejecimiento saludable, sarcopenia, fragilidad física y social, valoración geriátrica integral, manejo de enfermedades crónicas, polifarmacia, demencia y salud mental. Asimismo, abordan osteoporosis, caídas, cuidados paliativos, atención primaria, tecnologías digitales aplicadas a la práctica clínica y vacunación en personas mayores4.

Participar en el cuidado

La creciente complejidad clínica de las personas mayores también ha incrementado la importancia de las habilidades comunicativas. Muchos pacientes ancianos conviven con varias enfermedades, requieren la atención de cuidadores y afrontan decisiones terapéuticas complicadas, lo que exige a los profesionales sanitarios establecer relaciones asistenciales basadas en la confianza y la escucha activa5.

Una investigación sobre médicos y enfermeras pone de relieve que los pacientes valoran especialmente si los profesionales sanitarios tienen capacidad para comprender sus preocupaciones y construir relaciones basadas en la confianza5.

Cambio de percepción

Los años de formación pueden condicionar la percepción que los futuros médicos tienen de las personas mayores. Diversos trabajos sobre las actitudes de los estudiantes de Medicina hacia este grupo poblacional sugieren que la exposición clínica adecuada, el contacto continuado con estos pacientes y la incorporación de contenidos específicos sobre envejecimiento contribuyen a evitar el edadismo y a mejorar el interés de los futuros profesionales por esta labor6.

Esta dimensión resulta especialmente relevante en un contexto marcado por el crecimiento sostenido de la población envejecida y permite tanto mejorar la comprensión de sus necesidades como reducir estereotipos relacionados con la edad3.

Tendencia de futuro

En una sociedad donde la población envejece de forma sostenida, comprender la fragilidad, la multimorbilidad, la dependencia o la atención centrada en la persona dejará de ser una competencia exclusiva de la Geriatría para convertirse en una habilidad básica de la práctica médica1.

Formar médicos capaces de responder a esta realidad demográfica ya supone uno de los principales retos educativos y asistenciales de las próximas décadas2.


Fuentes:

1. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Health at a Glance 2025 https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2025/11/health-at-a-glance-2025_a894f72e/8f9e3f98-en.pdf

2. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Información sobre el MIR de Geriatría https://www.segg.es/formacion/mir-de-geriatria

3. Educational needs of junior doctors caring for hospitalised older adults https://academic.oup.com/ageing/article/55/1/afag004/8440732

4. International Association of Gerontology and Geriatrics, e-Trigger: eTraining in Gerontology and Geriatrics https://iagg.site/wp-content/uploads/2023/09/AnnouncementAFMEEv2.pdf

5. Scandinavian Journal of Caring Sciences, Patients’ Experiences in Inviting Healthcare Persons Into Caring Relationships: A Thematic Analysis https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/scs.70254

6. Medical Education Online, Medical students’ attitudes towards older persons – a systematic review and meta-analysis https://www.tandfonline.com/doi/10.1080/10872981.2026.2661455

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Enfermera atendiendo a una persona mayor en un centro médico.

Cada vez más consultas, ingresos hospitalarios y procesos asistenciales tienen como protagonistas a personas mayores de 65 años, una tendencia que se mantendrá durante las próximas décadas. Muchos de estos pacientes presentan multimorbilidad, fragilidad, dependencia y necesidades asistenciales complejas1.

Esta transformación demográfica está generando una progresiva “geriatrización de la medicina”: no sólo habrá más pacientes de edad avanzada, sino también una mayor prevalencia de enfermedades crónicas que requerirán cuidados prolongados2.

Adaptar la formación

Ante esta realidad, la adaptación de la formación médica se ha convertido en una prioridad. Los profesionales sanitarios atienden cada vez con más frecuencia a pacientes de edad avanzada con varias enfermedades simultáneas, que consumen numerosos medicamentos y pueden sufrir deterioro funcional, cognitivo o social1.

Esas características de los pacientes mayores exigen que los médicos posean competencias específicas que tenían un peso menor en los planes de estudio y en la formación especializada hasta hace pocos años1.

Conocimientos insuficientes

De hecho, los propios profesionales sanitarios ya han identificado la necesidad de reforzar estos conocimientos específicos. El estudio Educational needs of junior doctors caring for hospitalised older adults muestra que los médicos jóvenes consideran que disponen de una preparación insuficiente para abordar algunos de los problemas más frecuentes de los pacientes mayores hospitalizados3.

Entre las áreas que señalan como prioritarias figuran la demencia, el delirium, la polimedicación, la reducción de la cantidad de medicamentos, la comunicación con pacientes y familias; y el manejo integral de personas con elevada vulnerabilidad clínica3.

Geriatría más protagonista

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recuerda que el envejecimiento de la población conduce a una mayor incidencia de enfermedades crónicas, una utilización más intensa de recursos sanitarios y sociales, un aumento de las situaciones de discapacidad y una creciente necesidad de cuidados continuados2.

Esta evolución de las necesidades asistenciales explica que la Geriatría tenga cada vez más protagonismo dentro de la formación médica. La respuesta formativa a los desafíos vigentes se puede observar con claridad en el programa de Médico Interno Residente (MIR)2.

Información específica

Durante sus cuatro años de residencia, los médicos residentes de Geriatría reciben formación específica en aspectos como el envejecimiento fisiológico, la fragilidad, la valoración geriátrica integral, la prevención de la discapacidad, la recuperación funcional, la psicogeriatría o la coordinación sociosanitaria. Además, rotan por servicios como Cardiología, Neurología, Psiquiatría y Atención Primaria, que tratan a diario a pacientes mayores con fragilidad, deterioro cognitivo o polimedicación2.

La formación también aborda algunos de los llamados síndromes geriátricos, problemas clínicos especialmente frecuentes en edades avanzadas y que pueden afectar de forma significativa a la autonomía y la calidad de vida de los pacientes mayores: caídas, incontinencia urinaria, malnutrición, inmovilidad o úlceras por presión. La identificación precoz y el abordaje multidisciplinar de estas situaciones constituyen una parte esencial del aprendizaje de los futuros especialistas2.

Doctor atendiendo a una persona mayor en un hospital.

Evolución internacional

El cambio educativo de España es un reflejo de las tendencias en otros países. La Federación de Educación Geriátrica de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría (IAGG, por sus siglas en inglés) ha desarrollado programas de formación centrados en los principales retos asociados al envejecimiento4.

Sus contenidos incluyen envejecimiento saludable, sarcopenia, fragilidad física y social, valoración geriátrica integral, manejo de enfermedades crónicas, polifarmacia, demencia y salud mental. Asimismo, abordan osteoporosis, caídas, cuidados paliativos, atención primaria, tecnologías digitales aplicadas a la práctica clínica y vacunación en personas mayores4.

Participar en el cuidado

La creciente complejidad clínica de las personas mayores también ha incrementado la importancia de las habilidades comunicativas. Muchos pacientes ancianos conviven con varias enfermedades, requieren la atención de cuidadores y afrontan decisiones terapéuticas complicadas, lo que exige a los profesionales sanitarios establecer relaciones asistenciales basadas en la confianza y la escucha activa5.

Una investigación sobre médicos y enfermeras pone de relieve que los pacientes valoran especialmente si los profesionales sanitarios tienen capacidad para comprender sus preocupaciones y construir relaciones basadas en la confianza5.

Cambio de percepción

Los años de formación pueden condicionar la percepción que los futuros médicos tienen de las personas mayores. Diversos trabajos sobre las actitudes de los estudiantes de Medicina hacia este grupo poblacional sugieren que la exposición clínica adecuada, el contacto continuado con estos pacientes y la incorporación de contenidos específicos sobre envejecimiento contribuyen a evitar el edadismo y a mejorar el interés de los futuros profesionales por esta labor6.

Esta dimensión resulta especialmente relevante en un contexto marcado por el crecimiento sostenido de la población envejecida y permite tanto mejorar la comprensión de sus necesidades como reducir estereotipos relacionados con la edad3.

Tendencia de futuro

En una sociedad donde la población envejece de forma sostenida, comprender la fragilidad, la multimorbilidad, la dependencia o la atención centrada en la persona dejará de ser una competencia exclusiva de la Geriatría para convertirse en una habilidad básica de la práctica médica1.

Formar médicos capaces de responder a esta realidad demográfica ya supone uno de los principales retos educativos y asistenciales de las próximas décadas2.


Fuentes:

1. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Health at a Glance 2025 https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2025/11/health-at-a-glance-2025_a894f72e/8f9e3f98-en.pdf

2. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Información sobre el MIR de Geriatría https://www.segg.es/formacion/mir-de-geriatria

3. Educational needs of junior doctors caring for hospitalised older adults https://academic.oup.com/ageing/article/55/1/afag004/8440732

4. International Association of Gerontology and Geriatrics, e-Trigger: eTraining in Gerontology and Geriatrics https://iagg.site/wp-content/uploads/2023/09/AnnouncementAFMEEv2.pdf

5. Scandinavian Journal of Caring Sciences, Patients’ Experiences in Inviting Healthcare Persons Into Caring Relationships: A Thematic Analysis https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/scs.70254

6. Medical Education Online, Medical students’ attitudes towards older persons – a systematic review and meta-analysis https://www.tandfonline.com/doi/10.1080/10872981.2026.2661455

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