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Cómo la figura del mentor impulsa el desarrollo integral del estudiante de Medicina

Las acciones de acompañar, inspirar y orientar condensan la esencia de la mentoría en la formación médica para mantener la humanidad en la práctica de la profesión

Mentora médica guía a estudiantes de medicina en aula clínica, con pantalla y portátil.

El mentor resulta clave en un entorno académico cada vez más exigente y fragmentado, marcado por los avances técnicos y la especialización. Esta figura no solo fomenta en sus tutelados la excelencia académica, sino también el bienestar emocional, la ética profesional y la construcción de una identidad médica sólida.

Para adquirir este papel y compartir su conocimiento, el mentor debe poseer características como comprensión y empatía. Asimismo, si el aprendiz quiere encontrar a su tutor ideal, debe tener en cuenta los tipos de mentores que existen y los beneficios que obtendrá de la relación que establezcan, así como las potenciales barreras que se encontrará y las posibles soluciones para superarlas1.

Relación de confianza

La mentoría no debe confundirse con la tutoría académica convencional, aunque ambas comparten el objetivo de guiar al estudiante. Esta labor de consejero y supervisor implica una relación más profunda y personal basada en la confianza mutua y en la comunicación continuada entre el mentor, un profesional con cierto recorrido, y el discípulo1.

Establecer una relación bidireccional fluida permite que los estudiantes expresen sus dudas, expongan sus inquietudes y reciban orientación personalizada en aspectos que van más allá de los contenidos curriculares: toma de decisiones éticas, habilidades comunicativas, manejo emocional ante situaciones clínicas complejas o estrategias para equilibrar su carrera médica y su vida personal2.

Comienzo en etapas tempranas

Implementar programas de mentoría requiere una planificación cuidadosa por parte de las universidades. Algunos de los elementos que contribuyen a su éxito son la selección y formación de mentores, el reconocimiento institucional, la asignación adecuada de recursos y el establecimiento de objetivos definidos y medibles3.

Existen programas en los que los estudiantes de Medicina reciben apoyo de compañeros de facultad que se encuentran en cursos superiores. Esta simbiosis facilita a los alumnos más jóvenes el aprendizaje de habilidades y competencias clínicas, así como su integración en un entorno asistencial, mientras que permite a los estudiantes más experimentados mejorar sus habilidades docentes y de comunicación3.

Del mismo modo, los alumnos pueden solicitar que les asignen un tutor de grado. Este profesor universitario les proporciona orientación y un seguimiento transversal sobre sus objetivos durante la titulación, sus medios personales y materiales o la programación de sus enseñanzas, entre otros aspectos, para salir al mundo laboral de la mejor manera posible4.

En cualquier caso, es necesario entender que no todos se benefician de la misma manera. De hecho, ciertos alumnos requieren apoyo emocional prioritario, mientras que otros solo buscan orientación científica o motivación vocacional. Esta diversidad de necesidades obliga a personalizar los programas, ofrecer mentores con perfiles variados y hasta disponer de varios mentores con distintos perfiles1.

Mentores como modelos y guías

Uno de los valores más reconocidos de la mentoría es la posibilidad de contar con modelos positivos a lo largo de la carrera profesional. Los mentores no solo comparten su experiencia laboral, sino también su manera de afrontar dilemas éticos, sus hábitos de estudio, su relación con los pacientes y su modo de entender la medicina. En este sentido, actúan como referentes que encarnan los valores humanistas y científicos de la profesión médica2.

En contextos clínicos complejos, como los que viven los estudiantes de Medicina durante sus prácticas hospitalarias, el apoyo de un mentor ayuda a canalizar adecuadamente el impacto de los primeros encuentros con la enfermedad, la muerte o el sufrimiento del paciente. Esta guía ética y emocional resulta decisiva para prevenir la deshumanización del futuro profesional sanitario1.

Formación para la investigación

Diversas sociedades científicas han elaborado sus propios programas de mentoría para médicos jóvenes con el objetivo de impulsar su formación investigadora y el liderazgo dentro del ámbito hospitalario. Este enfoque pone de relieve la utilidad de esa práctica no solo en etapas universitarias, sino también en la fase de especialización y en el desarrollo continuado de competencias5.

Algunas de estas iniciativas pueden suponer la consecución de una publicación científica o el inicio de una línea de investigación. Para que sean exitosas, conviene que el mentorizado elabore un documento que refleje sus metas y disponga de una hoja de ruta con la cronología del plan de trabajo inicial y la bibliografía consultada6.

Por su parte, diversas fundaciones ofrecen funciones de mentoría para que los investigadores más jóvenes tengan contacto con compañeros experimentados en función de sus intereses y metas profesionales. Mediante reuniones periódicas, esta circunstancia les brinda asesoría en habilidades de investigación, evolución profesional y oportunidades de networking7.

Retos y perspectivas de futuro

Pese a sus beneficios, la mentoría médica enfrenta desafíos importantes. La falta de tiempo de los profesionales sanitarios, la escasa formación específica en habilidades de mentoría y la dificultad para sistematizar su impacto en términos cuantificables son obstáculos recurrentes. Sin embargo, el interés creciente de las instituciones por desarrollar estrategias de acompañamiento integral indica que la mentoría no es una moda pasajera, sino una herramienta con recorrido a largo plazo7.

Además, cada vez más estudios analizan el impacto de la mentoría desde una perspectiva investigadora, documentando mejoras en el rendimiento académico, en la reducción del abandono universitario y en la autopercepción del crecimiento personal y profesional del estudiante8.

Claves para una mentoría eficaz1

  • Confianza y confidencialidad: estos pilares permiten establecer una relación fluida.
  • Disponibilidad y compromiso: el mentor debe dedicar tiempo a esta tarea.
  • Escucha activa: entender las necesidades individuales de cada estudiante.
  • Retroalimentación constructiva: orientar sin imponer, guiar sin dirigir.
  • Formación del mentor: desarrollo de la comunicación, el liderazgo y la resolución de conflictos.

La mentoría supone una inversión formativa que trasciende la adquisición de conocimientos. El mentor como fuente de inspiración y motivación potencia la evolución integral del futuro médico para que eleve al máximo su pensamiento crítico, su equilibrio emocional y su sensibilidad clínica1.

Incorporar y consolidar programas de mentoría no solo mejora la experiencia educativa del estudiante, sino que fortalece el tejido humano de la profesión sanitaria. En cualquier caso, ser mentor no es decir al aprendiz qué tiene que hacer, sino ayudarle a tomar sus propias decisiones1.


Fuentes:

1. Elsevier, La relación mentor-aprendiz en medicina https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-la-relacion-mentor-aprendiz-medicina-S0210570516300024

2. Revista Médica Herediana, El rol del mentor en la educación médica: historia, evolución y desafíos actuales http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1018-130X2024000300177

3. ScienceDirect, Programa Mentor Clínico: aprendizaje-enseñanza de competencias y habilidades clínicas mediante la colaboración entre estudiantes y docentes de la carrera de Medicina, https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S157518132500004X

4. Universidad Complutense de Madrid, Mentores y Tutor de Grado https://medicina.ucm.es/mentores-y-tutor-de-grado

5. ScienceDirect, Programa de Mentoría: acompañando tus primeros pasos hacia la excelencia científica https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0210569123000311

6. Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), Programa de Mentorías https://semicyuc.org/programa-de-mentorias

7. Fundación Carlos Simón, Programa de mentoría https://fundacioncarlossimon.com/programa-mentoria

8. ResearchGate, La mentoría universitaria en alumnos de medicina, una experiencia de acompañamiento educativo en su formación integral, https://www.researchgate.net/publication/388526555_La_mentoria_universitaria_en_alumnos_de_medicina_una_experiencia_de_acompanamiento_educativo_en_su_formacion_integral

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Grupo de Médicos Residentes en una sesión con su mentora.

El mentor resulta clave en un entorno académico cada vez más exigente y fragmentado, marcado por los avances técnicos y la especialización. Esta figura no solo fomenta en sus tutelados la excelencia académica, sino también el bienestar emocional, la ética profesional y la construcción de una identidad médica sólida.

Para adquirir este papel y compartir su conocimiento, el mentor debe poseer características como comprensión y empatía. Asimismo, si el aprendiz quiere encontrar a su tutor ideal, debe tener en cuenta los tipos de mentores que existen y los beneficios que obtendrá de la relación que establezcan, así como las potenciales barreras que se encontrará y las posibles soluciones para superarlas1.

Relación de confianza

La mentoría no debe confundirse con la tutoría académica convencional, aunque ambas comparten el objetivo de guiar al estudiante. Esta labor de consejero y supervisor implica una relación más profunda y personal basada en la confianza mutua y en la comunicación continuada entre el mentor, un profesional con cierto recorrido, y el discípulo1.

Establecer una relación bidireccional fluida permite que los estudiantes expresen sus dudas, expongan sus inquietudes y reciban orientación personalizada en aspectos que van más allá de los contenidos curriculares: toma de decisiones éticas, habilidades comunicativas, manejo emocional ante situaciones clínicas complejas o estrategias para equilibrar su carrera médica y su vida personal2.

Comienzo en etapas tempranas

Implementar programas de mentoría requiere una planificación cuidadosa por parte de las universidades. Algunos de los elementos que contribuyen a su éxito son la selección y formación de mentores, el reconocimiento institucional, la asignación adecuada de recursos y el establecimiento de objetivos definidos y medibles3.

Existen programas en los que los estudiantes de Medicina reciben apoyo de compañeros de facultad que se encuentran en cursos superiores. Esta simbiosis facilita a los alumnos más jóvenes el aprendizaje de habilidades y competencias clínicas, así como su integración en un entorno asistencial, mientras que permite a los estudiantes más experimentados mejorar sus habilidades docentes y de comunicación3.

Del mismo modo, los alumnos pueden solicitar que les asignen un tutor de grado. Este profesor universitario les proporciona orientación y un seguimiento transversal sobre sus objetivos durante la titulación, sus medios personales y materiales o la programación de sus enseñanzas, entre otros aspectos, para salir al mundo laboral de la mejor manera posible4.

En cualquier caso, es necesario entender que no todos se benefician de la misma manera. De hecho, ciertos alumnos requieren apoyo emocional prioritario, mientras que otros solo buscan orientación científica o motivación vocacional. Esta diversidad de necesidades obliga a personalizar los programas, ofrecer mentores con perfiles variados y hasta disponer de varios mentores con distintos perfiles1.

Mentores como modelos y guías

Uno de los valores más reconocidos de la mentoría es la posibilidad de contar con modelos positivos a lo largo de la carrera profesional. Los mentores no solo comparten su experiencia laboral, sino también su manera de afrontar dilemas éticos, sus hábitos de estudio, su relación con los pacientes y su modo de entender la medicina. En este sentido, actúan como referentes que encarnan los valores humanistas y científicos de la profesión médica2.

En contextos clínicos complejos, como los que viven los estudiantes de Medicina durante sus prácticas hospitalarias, el apoyo de un mentor ayuda a canalizar adecuadamente el impacto de los primeros encuentros con la enfermedad, la muerte o el sufrimiento del paciente. Esta guía ética y emocional resulta decisiva para prevenir la deshumanización del futuro profesional sanitario1.

Alumno con su mentora en el laboratorio.

Formación para la investigación

Diversas sociedades científicas han elaborado sus propios programas de mentoría para médicos jóvenes con el objetivo de impulsar su formación investigadora y el liderazgo dentro del ámbito hospitalario. Este enfoque pone de relieve la utilidad de esa práctica no solo en etapas universitarias, sino también en la fase de especialización y en el desarrollo continuado de competencias5.

Algunas de estas iniciativas pueden suponer la consecución de una publicación científica o el inicio de una línea de investigación. Para que sean exitosas, conviene que el mentorizado elabore un documento que refleje sus metas y disponga de una hoja de ruta con la cronología del plan de trabajo inicial y la bibliografía consultada6.

Por su parte, diversas fundaciones ofrecen funciones de mentoría para que los investigadores más jóvenes tengan contacto con compañeros experimentados en función de sus intereses y metas profesionales. Mediante reuniones periódicas, esta circunstancia les brinda asesoría en habilidades de investigación, evolución profesional y oportunidades de networking7.

Retos y perspectivas de futuro

Pese a sus beneficios, la mentoría médica enfrenta desafíos importantes. La falta de tiempo de los profesionales sanitarios, la escasa formación específica en habilidades de mentoría y la dificultad para sistematizar su impacto en términos cuantificables son obstáculos recurrentes. Sin embargo, el interés creciente de las instituciones por desarrollar estrategias de acompañamiento integral indica que la mentoría no es una moda pasajera, sino una herramienta con recorrido a largo plazo7.

Además, cada vez más estudios analizan el impacto de la mentoría desde una perspectiva investigadora, documentando mejoras en el rendimiento académico, en la reducción del abandono universitario y en la autopercepción del crecimiento personal y profesional del estudiante8.

Claves para una mentoría eficaz1

  • Confianza y confidencialidad: estos pilares permiten establecer una relación fluida.
  • Disponibilidad y compromiso: el mentor debe dedicar tiempo a esta tarea.
  • Escucha activa: entender las necesidades individuales de cada estudiante.
  • Retroalimentación constructiva: orientar sin imponer, guiar sin dirigir.
  • Formación del mentor: desarrollo de la comunicación, el liderazgo y la resolución de conflictos.

La mentoría supone una inversión formativa que trasciende la adquisición de conocimientos. El mentor como fuente de inspiración y motivación potencia la evolución integral del futuro médico para que eleve al máximo su pensamiento crítico, su equilibrio emocional y su sensibilidad clínica1.

Incorporar y consolidar programas de mentoría no solo mejora la experiencia educativa del estudiante, sino que fortalece el tejido humano de la profesión sanitaria. En cualquier caso, ser mentor no es decir al aprendiz qué tiene que hacer, sino ayudarle a tomar sus propias decisiones1.


Fuentes:

1. Elsevier, La relación mentor-aprendiz en medicina https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-la-relacion-mentor-aprendiz-medicina-S0210570516300024

2. Revista Médica Herediana, El rol del mentor en la educación médica: historia, evolución y desafíos actuales http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1018-130X2024000300177

3. ScienceDirect, Programa Mentor Clínico: aprendizaje-enseñanza de competencias y habilidades clínicas mediante la colaboración entre estudiantes y docentes de la carrera de Medicina, https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S157518132500004X

4. Universidad Complutense de Madrid, Mentores y Tutor de Grado https://medicina.ucm.es/mentores-y-tutor-de-grado

5. ScienceDirect, Programa de Mentoría: acompañando tus primeros pasos hacia la excelencia científica https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0210569123000311

6. Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), Programa de Mentorías https://semicyuc.org/programa-de-mentorias

7. Fundación Carlos Simón, Programa de mentoría https://fundacioncarlossimon.com/programa-mentoria

8. ResearchGate, La mentoría universitaria en alumnos de medicina, una experiencia de acompañamiento educativo en su formación integral, https://www.researchgate.net/publication/388526555_La_mentoria_universitaria_en_alumnos_de_medicina_una_experiencia_de_acompanamiento_educativo_en_su_formacion_integral

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