Compartir

Ejercicio físico y envejecimiento: cómo el músculo modula inflamación, metabolismo y fragilidad

El entrenamiento de fuerza actúa sobre mecanismos ligados al envejecimiento, desde la resistencia a la insulina hasta la pérdida muscular y ósea, y gana peso como herramienta preventiva en la práctica clínica

Hombre realizando ejercicio físico de fuerza para favorecer un envejecimiento saludable.

El envejecimiento biológico no depende solo del paso del tiempo, sino también de la interacción entre procesos metabólicos, inflamatorios y funcionales. Se trata de un proceso asociado a inflamación de bajo grado, resistencia a la insulina, pérdida de masa ósea y muscular y deterioro funcional1.

Hoy en día se sabe que el músculo esquelético actúa como un órgano endocrino capaz de modular estos procesos mediante la liberación de mioquinas durante la contracción. Este cambio de paradigma sitúa el ejercicio, en especial el entrenamiento de fuerza, como una intervención con impacto sobre mecanismos biológicos implicados en el deterioro funcional1.

Ejercicio modulador

Las citocinas, péptidos y otras proteínas liberadas por el músculo activo tienen efectos autocrinos, paracrinos y endocrinos, un proceso que depende del estímulo mecánico y metabólico generado por el ejercicio1.

Estas moléculas participan en la regulación del metabolismo, la inflamación y la función inmune, lo que permite entender el ejercicio como modulador sistémico y no sólo como herramienta funcional1.

La evidencia muestra que el ejercicio de fuerza estimula su producción y permite intervenir sobre el equilibrio entre anabolismo y catabolismo muscular, lo que tiene implicaciones en la prevención de sarcopenia y fragilidad1.

Entrenamiento de fuerza

Desde el punto de vista fisiológico, el entrenamiento de fuerza actúa sobre músculo y hueso de forma coordinada e induce adaptaciones a través de tres mecanismos: tensión mecánica, daño muscular y estrés metabólico1.

Estos estímulos activan rutas como mTOR, vinculada a la síntesis proteica, y AMPK, relacionada con el metabolismo energético. La interacción entre ambas vías condiciona la respuesta celular y la producción de mioquinas, lo que puede retrasar procesos asociados al declive biológico como la sarcopenia o la disfunción metabólica1.

Este estímulo también se transmite al tejido óseo, donde favorece la formación y el mantenimiento de la densidad mineral. La interacción músculo-hueso constituye un eje funcional en el envejecimiento, en el que la pérdida de fuerza se asocia de forma temprana con la pérdida de autonomía funcional2.

Carácter dual

La interleucina-6 (IL-6) ejemplifica el carácter dual de las mioquinas: sabemos que es una citocina proinflamatoria, pero también tiene propiedades antiinflamatorias cuando la libera el músculo en actividad1.

Además, la IL-6 inducida por contracción muscular participa en la regulación del metabolismo energético y en la señalización entre órganos, ya que estimula citocinas antiinflamatorias e inhibe la producción de TNF alfa e IL-1 beta1.

Proteínas reguladoras

En el caso de la miostatina, que actúa como regulador negativo del crecimiento muscular, su reducción mediante ejercicio facilita la activación de células satélite y la síntesis proteica. Por su parte, la folistatina y la decorina, cuya producción aumenta durante los ejercicios de fuerza, antagonizan su efecto al favorecer la preservación de masa muscular1.

Este equilibrio resulta relevante en el contexto de la edad avanzada, donde la pérdida de músculo condiciona la funcionalidad y el pronóstico de la persona afectada por este deterioro físico1.

Conexión con el sistema nervioso

El ejercicio favorece la liberación de cientos de mioquinas y tiene conexión con el sistema nervioso mediante el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF). Su aumento tras realizar entrenamiento de fuerza se asocia a neurogénesis, plasticidad sináptica y regulación metabólica1.

Estos efectos permiten vincular la actividad física con la prevención del deterioro cognitivo y de enfermedades neurodegenerativas, lo que amplía el alcance clínico del ejercicio1.

Tejido adiposo

Otra mioquina emergente es meteorin-like (Metrnl), vinculada al entrenamiento de fuerza, la hipertrofia muscular y la mejora metabólica a través del aumento de sensibilidad a la insulina y cambios en tejido adiposo. Eso sí, su papel en humanos sigue en fase de consolidación, con resultados aún heterogéneos3.

Al mismo tiempo, la irisina se asocia a la conversión de tejido adiposo blanco en marrón, con un aumento del gasto energético y una mejora de la sensibilidad a la insulina. Estos mecanismos inciden en patologías como obesidad o diabetes tipo 2, condiciones vinculadas al envejecimiento acelerado1.

Prevenir enfermedades

La evidencia más reciente amplía el papel de las mioquinas en la comunicación interorgánica. Así, se ha descrito su implicación en la regulación inmunitaria, la función cardiovascular y la homeostasis metabólica, lo que refuerza la idea de que el músculo actúa como nodo central en la red fisiológica del organismo4.

Este enfoque refuerza la integración del ejercicio en las estrategias clínicas de prevención de enfermedades crónicas4.

Teoría aplicada

En el ámbito clínico, un programa de ejercicio de 12 semanas pensado para mujeres con obesidad mostró reducciones de peso, índice de masa corporal y perímetro de cintura, junto con un aumento de masa muscular5.

Durante este proceso se observaron descensos en insulina, HOMA-IR, IL-6 y miostatina, lo que reflejó una mejora en la resistencia a la insulina y en el perfil inflamatorio. Estos cambios se asocian a un menor riesgo de experimentar envejecimiento metabólico5.

El mismo estudio registró progresos en parámetros ecográficos musculares, lo que indica adaptación estructural del músculo. De hecho, la reducción de grasa y el aumento de masa muscular sugieren una recomposición corporal que puede influir en la funcionalidad, el riesgo cardiovascular y la evolución clínica de pacientes con obesidad5.

Análisis del rendimiento

La relación entre ejercicio y la pérdida funcional ligada a la edad también se ha estudiado desde la fisiología del rendimiento. El entrenamiento regular se asocia a mejoras en capacidad funcional, eficiencia metabólica y regulación inflamatoria6.

Estos efectos dependen del tipo, intensidad y volumen de ejercicio, lo que plantea la necesidad de individualizar las recomendaciones en función del perfil clínico6.

Iniciativas públicas

Entes como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han impulsado guías para integrar la actividad física en entornos comunitarios y sanitarios, destacando su impacto en la prevención de enfermedades no transmisibles y en la mejora del bienestar a lo largo del ciclo vital7.

En Europa, iniciativas como la Red Europea para la Promoción de la Actividad Física Beneficiosa para la Salud (HEPA Europe) promueven la actividad física como política de salud pública, con énfasis en su integración en políticas sanitarias. Estas acciones reflejan el reconocimiento institucional del ejercicio como herramienta para reducir la carga de enfermedad y retrasar procesos asociados al envejecimiento8.

Desde la perspectiva del sistema sanitario, proyectos centrados en el personal sanitario han señalado la necesidad de incorporar intervenciones preventivas. Entre ellas figura el ejercicio físico, con potencial para mejorar resultados en salud y contribuir a la sostenibilidad del sistema9.


Fuentes:

1. International Journal of Molecular Sciences, Myokines and Resistance Training: A Narrative Review https://www.mdpi.com/1422-0067/23/7/3501

2. JN Learning, Treatment and Management of Osteoporosis https://edhub.ama-assn.org/jn-learning/audio-player/18984353

3. Frontiers in Immunology, Meteorin-like/Metrnl, a novel secreted protein implicated in inflammation, immunology, and metabolism: A comprehensive review of preclinical and clinical studies https://www.frontiersin.org/journals/immunology/articles/10.3389/fimmu.2023.1098570/full

4. International Journal of Molecular Sciences, Aging Skeletal Muscles: What Are the Mechanisms of Age-Related Loss of Strength and Muscle Mass, and Can We Impede Its Development and Progression? https://www.mdpi.com/1422-0067/25/20/10932

5. Endocrinología, Diabetes y Nutrición, Anthropometric, muscle and serum myokine levels effects of physical exercise with an online platform in female patients with obesity https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9040158

6. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, IL-6 signaling in acute exercise and chronic training: Potential consequences for health and athletic performance https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/sms.14241

7. Organización Mundial de la Salud, Promoting health through sports: WHO’s new guide for clubs and communities https://www.who.int/europe/news/item/17-09-2025-promoting-health-through-sports–who-s-new-guide-for-clubs-and-communities

8. HEPA Europe (European network for the promotion of health-enhancing physical activity) https://www.who.int/europe/groups/hepa-europe-(european-network-for-the-promotion-of-health-enhancing-physical-activity)

9. HEROES. Joint Action on HEalth woRkfOrce to meet health challEngeS https://healthworkforce.eu/the-project/

Le puede interesar

Ejercicio físico y envejecimiento: cómo el músculo modula inflamación, metabolismo y fragilidad

El entrenamiento de fuerza actúa sobre mecanismos ligados al envejecimiento, desde la resistencia a la insulina hasta la pérdida muscular y ósea, y gana peso como herramienta preventiva en la práctica clínica

Un hombre de mediana edad realizando un entrenamiento de fuerza.

El envejecimiento biológico no depende solo del paso del tiempo, sino también de la interacción entre procesos metabólicos, inflamatorios y funcionales. Se trata de un proceso asociado a inflamación de bajo grado, resistencia a la insulina, pérdida de masa ósea y muscular y deterioro funcional1.

Hoy en día se sabe que el músculo esquelético actúa como un órgano endocrino capaz de modular estos procesos mediante la liberación de mioquinas durante la contracción. Este cambio de paradigma sitúa el ejercicio, en especial el entrenamiento de fuerza, como una intervención con impacto sobre mecanismos biológicos implicados en el deterioro funcional1.

Ejercicio modulador

Las citocinas, péptidos y otras proteínas liberadas por el músculo activo tienen efectos autocrinos, paracrinos y endocrinos, un proceso que depende del estímulo mecánico y metabólico generado por el ejercicio1.

Estas moléculas participan en la regulación del metabolismo, la inflamación y la función inmune, lo que permite entender el ejercicio como modulador sistémico y no sólo como herramienta funcional1.

La evidencia muestra que el ejercicio de fuerza estimula su producción y permite intervenir sobre el equilibrio entre anabolismo y catabolismo muscular, lo que tiene implicaciones en la prevención de sarcopenia y fragilidad1.

Entrenamiento de fuerza

Desde el punto de vista fisiológico, el entrenamiento de fuerza actúa sobre músculo y hueso de forma coordinada e induce adaptaciones a través de tres mecanismos: tensión mecánica, daño muscular y estrés metabólico1.

Estos estímulos activan rutas como mTOR, vinculada a la síntesis proteica, y AMPK, relacionada con el metabolismo energético. La interacción entre ambas vías condiciona la respuesta celular y la producción de mioquinas, lo que puede retrasar procesos asociados al declive biológico como la sarcopenia o la disfunción metabólica1.

Este estímulo también se transmite al tejido óseo, donde favorece la formación y el mantenimiento de la densidad mineral. La interacción músculo-hueso constituye un eje funcional en el envejecimiento, en el que la pérdida de fuerza se asocia de forma temprana con la pérdida de autonomía funcional2.

Carácter dual

La interleucina-6 (IL-6) ejemplifica el carácter dual de las mioquinas: sabemos que es una citocina proinflamatoria, pero también tiene propiedades antiinflamatorias cuando la libera el músculo en actividad1.

Además, la IL-6 inducida por contracción muscular participa en la regulación del metabolismo energético y en la señalización entre órganos, ya que estimula citocinas antiinflamatorias e inhibe la producción de TNF alfa e IL-1 beta1.

Proteínas reguladoras

En el caso de la miostatina, que actúa como regulador negativo del crecimiento muscular, su reducción mediante ejercicio facilita la activación de células satélite y la síntesis proteica. Por su parte, la folistatina y la decorina, cuya producción aumenta durante los ejercicios de fuerza, antagonizan su efecto al favorecer la preservación de masa muscular1.

Este equilibrio resulta relevante en el contexto de la edad avanzada, donde la pérdida de músculo condiciona la funcionalidad y el pronóstico de la persona afectada por este deterioro físico1.

Conexión con el sistema nervioso

El ejercicio favorece la liberación de cientos de mioquinas y tiene conexión con el sistema nervioso mediante el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF). Su aumento tras realizar entrenamiento de fuerza se asocia a neurogénesis, plasticidad sináptica y regulación metabólica1.

Estos efectos permiten vincular la actividad física con la prevención del deterioro cognitivo y de enfermedades neurodegenerativas, lo que amplía el alcance clínico del ejercicio1.

Un mujer llevando a cabo un entrenamiento de fuerza con cintas elásticas.

Tejido adiposo

Otra mioquina emergente es meteorin-like (Metrnl), vinculada al entrenamiento de fuerza, la hipertrofia muscular y la mejora metabólica a través del aumento de sensibilidad a la insulina y cambios en tejido adiposo. Eso sí, su papel en humanos sigue en fase de consolidación, con resultados aún heterogéneos3.

Al mismo tiempo, la irisina se asocia a la conversión de tejido adiposo blanco en marrón, con un aumento del gasto energético y una mejora de la sensibilidad a la insulina. Estos mecanismos inciden en patologías como obesidad o diabetes tipo 2, condiciones vinculadas al envejecimiento acelerado1.

Prevenir enfermedades

La evidencia más reciente amplía el papel de las mioquinas en la comunicación interorgánica. Así, se ha descrito su implicación en la regulación inmunitaria, la función cardiovascular y la homeostasis metabólica, lo que refuerza la idea de que el músculo actúa como nodo central en la red fisiológica del organismo4.

Este enfoque refuerza la integración del ejercicio en las estrategias clínicas de prevención de enfermedades crónicas4.

Teoría aplicada

En el ámbito clínico, un programa de ejercicio de 12 semanas pensado para mujeres con obesidad mostró reducciones de peso, índice de masa corporal y perímetro de cintura, junto con un aumento de masa muscular5.

Durante este proceso se observaron descensos en insulina, HOMA-IR, IL-6 y miostatina, lo que reflejó una mejora en la resistencia a la insulina y en el perfil inflamatorio. Estos cambios se asocian a un menor riesgo de experimentar envejecimiento metabólico5.

El mismo estudio registró progresos en parámetros ecográficos musculares, lo que indica adaptación estructural del músculo. De hecho, la reducción de grasa y el aumento de masa muscular sugieren una recomposición corporal que puede influir en la funcionalidad, el riesgo cardiovascular y la evolución clínica de pacientes con obesidad5.

Análisis del rendimiento

La relación entre ejercicio y la pérdida funcional ligada a la edad también se ha estudiado desde la fisiología del rendimiento. El entrenamiento regular se asocia a mejoras en capacidad funcional, eficiencia metabólica y regulación inflamatoria6.

Estos efectos dependen del tipo, intensidad y volumen de ejercicio, lo que plantea la necesidad de individualizar las recomendaciones en función del perfil clínico6.

Iniciativas públicas

Entes como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han impulsado guías para integrar la actividad física en entornos comunitarios y sanitarios, destacando su impacto en la prevención de enfermedades no transmisibles y en la mejora del bienestar a lo largo del ciclo vital7.

En Europa, iniciativas como la Red Europea para la Promoción de la Actividad Física Beneficiosa para la Salud (HEPA Europe) promueven la actividad física como política de salud pública, con énfasis en su integración en políticas sanitarias. Estas acciones reflejan el reconocimiento institucional del ejercicio como herramienta para reducir la carga de enfermedad y retrasar procesos asociados al envejecimiento8.

Desde la perspectiva del sistema sanitario, proyectos centrados en el personal sanitario han señalado la necesidad de incorporar intervenciones preventivas. Entre ellas figura el ejercicio físico, con potencial para mejorar resultados en salud y contribuir a la sostenibilidad del sistema9.


Fuentes:

1. International Journal of Molecular Sciences, Myokines and Resistance Training: A Narrative Review https://www.mdpi.com/1422-0067/23/7/3501

2. JN Learning, Treatment and Management of Osteoporosis https://edhub.ama-assn.org/jn-learning/audio-player/18984353

3. Frontiers in Immunology, Meteorin-like/Metrnl, a novel secreted protein implicated in inflammation, immunology, and metabolism: A comprehensive review of preclinical and clinical studies https://www.frontiersin.org/journals/immunology/articles/10.3389/fimmu.2023.1098570/full

4. International Journal of Molecular Sciences, Aging Skeletal Muscles: What Are the Mechanisms of Age-Related Loss of Strength and Muscle Mass, and Can We Impede Its Development and Progression? https://www.mdpi.com/1422-0067/25/20/10932

5. Endocrinología, Diabetes y Nutrición, Anthropometric, muscle and serum myokine levels effects of physical exercise with an online platform in female patients with obesity https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9040158

6. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, IL-6 signaling in acute exercise and chronic training: Potential consequences for health and athletic performance https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/sms.14241

7. Organización Mundial de la Salud, Promoting health through sports: WHO’s new guide for clubs and communities https://www.who.int/europe/news/item/17-09-2025-promoting-health-through-sports–who-s-new-guide-for-clubs-and-communities

8. HEPA Europe (European network for the promotion of health-enhancing physical activity) https://www.who.int/europe/groups/hepa-europe-(european-network-for-the-promotion-of-health-enhancing-physical-activity)

9. HEROES. Joint Action on HEalth woRkfOrce to meet health challEngeS https://healthworkforce.eu/the-project/

Relacionados

Le recomendamos