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La jubilación médica: un nuevo comienzo sin abandonar del todo la profesión

Varios estudios apuntan que la actividad parcial tras la jubilación aporta beneficios psíquicos y preserva el talento clínico

Profesional de salud mental atiende a hombre mayor, dialogando sobre bienestar tras jubilacion.

La jubilación es una etapa que muchos médicos afrontan con incertidumbre. Por un lado, representa el cierre de una trayectoria profesional intensa; por otro, abre la puerta a nuevas formas de contribuir desde la experiencia acumulada. Lejos de implicar el abandono total de la medicina, varios estudios sugieren que mantener cierta actividad tras la jubilación favorece el bienestar emocional, protege la identidad profesional y aporta valor al sistema sanitario.

En concreto, un estudio publicado en Canadian Medical Association Journal, subraya que esta etapa requiere una reflexión profunda sobre el propósito vital, la identidad profesional y el papel social del médico una vez deja de ejercer de forma activa1. En ese contexto, el artículo apunta que “dejar la medicina no es simplemente una decisión práctica o financiera; es una transición emocional que afecta a la percepción de nosotros mismos”.

El riesgo emocional de una retirada completa

Cuando esta transición se produce puede generar ansiedad, aislamiento y pérdida de identidad si no se planifica adecuadamente2. El artículo publicado en CMAJ alerta de que “la falta de preparación emocional y social puede hacer que el retiro se convierta en una experiencia desestabilizadora2. Entre las consecuencias mencionadas están el aislamiento social, la pérdida de propósito y un sentimiento de invisibilidad profesional.

En cambio, continuar participando de forma parcial en la vida médica, aunque sea a través de roles indirectos o con menor carga horaria, ofrece beneficios claros. La clave está en adaptar la actividad profesional a una nueva etapa vital, sin renunciar del todo al sentido de la identidad médica construido durante décadas.

Estrategias y oportunidades

Frente a ello, organizaciones como el Royal College of Psychiatrists proponen modelos flexibles de retiro activo, donde los médicos siguen contribuyendo desde nuevas funciones menos exigentes, pero igualmente significativas3. “La jubilación no tiene por qué significar el final de la vida profesional. Puede ser el comienzo de una nueva etapa de contribución significativa”, detalla el artículo.  Entre las alternativas destacadas están los roles adaptados tras la jubilación como médico de segunda opinión (SOAD), el trabajo como perito legal, la participación en tribunales, la formación de residentes y la colaboración con ONG, que permiten conservar una función útil y flexible.

Estas opciones permiten seguir vinculados a la práctica médica sin los niveles de exigencia física o emocional, propios de la asistencia directa. Además, refuerzan la autoestima del médico jubilado y su sentido de pertenencia al colectivo profesional. El mismo documento subraya que “muchos médicos jubilados han encontrado en estas funciones un nuevo propósito, lo que repercute positivamente en su salud mental”.

También se promueven redes de apoyo entre pares, participación en comités éticos, desarrollo profesional continuo (CPD) y actividades académicas. La flexibilidad es clave: algunos optan por mantener una licencia activa, mientras que otros se implican en tareas que no requieren revalidación formal, como el voluntariado especializado o la asesoría institucional.

Beneficios para el médico y el sistema

La continuidad parcial tras la jubilación no solo beneficia al médico, sino también al sistema sanitario, que se nutre de su experiencia sin incurrir en gastos elevados. El informe del Royal College destaca que “los médicos retirados pueden ofrecer una contribución valiosa, con menos coste y alta efectividad, especialmente en roles docentes o de supervisión3.

Al mismo tiempo, la implicación del médico en tareas significativas después del retiro mejora su calidad de vida y su estabilidad emocional. Le permite conservar vínculos, estructura diaria y sentido de utilidad, elementos protectores frente a cuadros depresivos o de aislamiento. “La medicina forma parte de quiénes somos. Seguir aportando, aunque sea desde otro lugar, ayuda a mantenernos mentalmente activos y emocionalmente equilibrados”, recoge una de las experiencias clínicas citadas por el Royal College.

Recomendaciones clave

Los estudios revisados coinciden en que la clave para una jubilación médica satisfactoria está en planificar con antelación, preferiblemente con varios años de margen. Esto incluye identificar nuevas áreas de interés, definir objetivos personales y explorar las opciones que ofrecen hospitales, sociedades médicas y organizaciones externas.

También se recomienda mantener una red profesional activa, asistir a congresos o formaciones, y participar en iniciativas de mentoría o evaluación. El Royal College concluye que “la transición a la jubilación debería considerarse parte del ciclo profesional, no como su final”3. Desde las instituciones, se insta a facilitar modelos de colaboración flexibles, acompañar emocionalmente el proceso y reconocer el valor del médico más allá de su desempeño asistencial directo.


Fuentes:

1 Canadian Family Physician: Critical reflection on physician retirement. 2016;62(10):783‑784. PMC5063760

2 Canadian Medical Association Journal: The challenges of physician retirement. (CMAJ), 2017;189(2):E90‑E91. PMC5235939

3 Royal College of Psychiatrists: New Horizons: Considering Retirement. RCPsych

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Varios estudios apuntan que la actividad parcial tras la jubilación aporta beneficios psíquicos y preserva el talento clínico

Médico jubilado en terapia.

La jubilación es una etapa que muchos médicos afrontan con incertidumbre. Por un lado, representa el cierre de una trayectoria profesional intensa; por otro, abre la puerta a nuevas formas de contribuir desde la experiencia acumulada. Lejos de implicar el abandono total de la medicina, varios estudios sugieren que mantener cierta actividad tras la jubilación favorece el bienestar emocional, protege la identidad profesional y aporta valor al sistema sanitario.

En concreto, un estudio publicado en Canadian Medical Association Journal, subraya que esta etapa requiere una reflexión profunda sobre el propósito vital, la identidad profesional y el papel social del médico una vez deja de ejercer de forma activa1. En ese contexto, el artículo apunta que “dejar la medicina no es simplemente una decisión práctica o financiera; es una transición emocional que afecta a la percepción de nosotros mismos”.

El riesgo emocional de una retirada completa

Cuando esta transición se produce puede generar ansiedad, aislamiento y pérdida de identidad si no se planifica adecuadamente2. El artículo publicado en CMAJ alerta de que “la falta de preparación emocional y social puede hacer que el retiro se convierta en una experiencia desestabilizadorai. Entre las consecuencias mencionadas están el aislamiento social, la pérdida de propósito y un sentimiento de invisibilidad profesional.

En cambio, continuar participando de forma parcial en la vida médica, aunque sea a través de roles indirectos o con menor carga horaria, ofrece beneficios claros. La clave está en adaptar la actividad profesional a una nueva etapa vital, sin renunciar del todo al sentido de la identidad médica construido durante décadas.

Estrategias y oportunidades

Frente a ello, organizaciones como el Royal College of Psychiatrists proponen modelos flexibles de retiro activo, donde los médicos siguen contribuyendo desde nuevas funciones menos exigentes, pero igualmente significativas3. “La jubilación no tiene por qué significar el final de la vida profesional. Puede ser el comienzo de una nueva etapa de contribución significativa”, detalla el artículo.  Entre las alternativas destacadas están los roles adaptados tras la jubilación cómo médico de segunda opinión (SOAD), el trabajo como perito legal, la participación en tribunales, la formación de residentes y la colaboración con ONG, que permiten conservar una función útil y flexible.

Estas opciones permiten seguir vinculados a la práctica médica sin los niveles de exigencia física o emocional propios de la asistencia directa. Además, refuerzan la autoestima del médico jubilado y su sentido de pertenencia al colectivo profesional. El mismo documento subraya que “muchos médicos jubilados han encontrado en estas funciones un nuevo propósito, lo que repercute positivamente en su salud mental”.

También se promueven redes de apoyo entre pares, participación en comités éticos, desarrollo profesional continuo (CPD) y actividades académicas. La flexibilidad es clave: algunos optan por mantener una licencia activa, mientras que otros se implican en tareas que no requieren revalidación formal, como el voluntariado especializado o la asesoría institucional.

Persona recibiendo asesoría profesional sobre jubilación

Beneficios para el médico y el sistema

La continuidad parcial tras la jubilación no solo beneficia al médico, sino también al sistema sanitario, que se nutre de su experiencia sin incurrir en gastos elevados. El informe del Royal College destaca que “los médicos retirados pueden ofrecer una contribución valiosa, con menos coste y alta efectividad, especialmente en roles docentes o de supervisión3.

Al mismo tiempo, la implicación del médico en tareas significativas después del retiro mejora su calidad de vida y su estabilidad emocional. Le permite conservar vínculos, estructura diaria y sentido de utilidad, elementos protectores frente a cuadros depresivos o de aislamiento. “La medicina forma parte de quiénes somos. Seguir aportando, aunque sea desde otro lugar, ayuda a mantenernos mentalmente activos y emocionalmente equilibrados”, recoge una de las experiencias clínicas citadas por el Royal College.

Recomendaciones clave

Los estudios revisados coinciden en que la clave para una jubilación médica satisfactoria está en planificar con antelación, preferiblemente con varios años de margen. Esto incluye identificar nuevas áreas de interés, definir objetivos personales y explorar las opciones que ofrecen hospitales, sociedades médicas y organizaciones externas.

También se recomienda mantener una red profesional activa, asistir a congresos o formaciones, y participar en iniciativas de mentoría o evaluación. El Royal College concluye que “la transición a la jubilación debería considerarse parte del ciclo profesional, no como su final”3. Desde las instituciones, se insta a facilitar modelos de colaboración flexibles, acompañar emocionalmente el proceso y reconocer el valor del médico más allá de su desempeño asistencial directo.


Fuentes:

1 Canadian Family Physician: Critical reflection on physician retirement. 2016;62(10):783‑784. PMC5063760

2 Canadian Medical Association Journal: The challenges of physician retirement. (CMAJ), 2017;189(2):E90‑E91. PMC5235939

3 Royal College of Psychiatrists: New Horizons: Considering Retirement. RCPsych

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