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Reprogramación celular contra el envejecimiento: promesas y riesgos en su salto a humanos

La reprogramación celular podría rejuvenecer órganos humanos o, incluso, el cuerpo entero. Esta es la optimista afirmación de algunos de los miembros del equipo que trabaja en un proyecto que trata de dar respuesta a si, mediante esta reprogramación celular, se podrá frenar o ralentizar el envejecimiento en humanos de manera segura. Ahora, tras años de investigación y trabajo, este proyecto está a punto de dar su salto a la clínica1

Científica analizando células en un laboratorio.

Yuancheng Ryan Lu, graduado en Medicina en la Universidad de Harvard y ahora genetista en el Instituto Whitehead de Cambridge (Massachusetts) pasó tres años explorando diferentes enfoques para lograr revertir el envejecimiento de las células nerviosas de la retina pensando que, si el método funcionaba, podría ayudar a restaurar la visión en adultos de edad avanzada. También pensando que, si lo lograba, podría abrir nuevas vías para rejuvenecer otros órganos como el hígado, los riñones o el cerebro1.

Prueba y error

En el año 2006, investigadores en Japón identificaron cuatro proteínas conocidas como factores de transcripción (conocidos como factores de Yamanaka por el biólogo que los descubrió) capaces de transformar una célula adulta en una célula madre pluripotente inducida, hallazgo que abrió camino para las terapias basadas en células madre. Más tarde, algunos investigadores plantearon si estas células pudieran tener otro uso; así, vieron que introduciendo brevemente los genes que codifican estos factores, pero desactivándolos antes de que las células se reinicien por completo, estas células podrían rejuvenecer sin perder su identidad1.

Una década después, en California, un grupo de biólogos publicó que habían activado y desactivado los factores de Yamanaka en ratones, prolongando la vida de animales modelo con progeria; estos factores mejoraron la regeneración del tejido muscular y pancreático que estaba dañado. En los años posteriores, avanzaron los estudios en esta línea, con el foco en rejuvenecer las células de la piel o potenciar la regeneración muscular o, incluso, la memoria1.

Fue el grupo de Lu quien decidió eliminar uno de los factores, la proteína c-Myc, asociada a un crecimiento celular descontrolado y que, por tanto, en altos niveles puede causar cáncer. Y este fue el intento que funcionó. Lu introdujo los tres factores restantes en los ojos de un grupo de ratones y, al contrario de lo que pensaban, mejoraron sus indicadores de salud, viviendo más que aquellos no reprogramados; las imágenes en el microscopio también les dieron la razón. Con este hallazgo, aunque era preliminar, abrieron camino para seguir avanzando por esta línea1.

De hecho, estos estudios generaron mucha expectación y el interés de los inversores. Ahora, una biotecnológica de Massachusetts será la primera en probar la reprogramación en humanos en un grupo de hasta 12 personas con glaucoma; posteriormente, planean probar el método en personas con una afección que causa daño agudo en el nervio óptico. En este primer ensayo, se testará la seguridad del método; en un segundo plano, verán si pueden revertir la pérdida de funcionalidad de estas patologías restaurando el crecimiento nervioso1.

Pero los científicos implicados también tienen en cuenta que el epigenoma cambia durante el envejecimiento y vinculan la reprogramación parcial con los cambios epigenéticos. Además, apuntan que los factores de Yamanaka no son la única forma de restablecer el epigenoma y afirman que varias compañías están explorando alternativas al respecto1.

Además, con las investigaciones realizadas hasta el momento, todavía hay varias preguntas por responder. Por ejemplo, cuánto dura el posible rejuvenecimiento o si aparecen efectos tardíos. Para saberlo, será necesario definir los controles de seguridad y la ventana terapéutica (tiempo y dosis) o la manera de garantizar que la técnica se aplique en las células correctas.

Limitaciones y riesgos

A pesar del gran potencial de la reprogramación celular para frenar el envejecimiento en diferentes partes del organismo, los investigadores también han detectado varias limitaciones2:

  • Riesgo tumoral: la reprogramación podría favorecer la proliferación anómala o la pérdida de control celular, propiciando la tumorigénesis.
  • Inestabilidad genómica: esta técnica podría derivar en la aparición de mutaciones, alteraciones cromosómicas o cambios en el ADN mitocondrial.
  • Inflamación y estrés celular: los factores de reprogramación y los vectores virales podrían activar respuestas inmunes no previstas y no deseadas.
  • Variabilidad de la respuesta: los investigadores consideran que, a falta de más investigación, la respuesta podría depender del tejido, el sexo, la edad o el protocolo utilizado.
  • Traslación de ratones a humanos: los autores llaman a la cautela recordando que, aunque los resultados son prometedores, hasta el momento siguen limitados a modelos animales.
  • Falta de biomarcadores: al ser un campo emergente, no hay marcadores estandarizados que permitan medir de forma fiable el rejuvenecimiento real.
  • Problemas de administración dirigida: durante el proceso pueden surgir obstáculos en la entrega terapéutica, por las dificultades implícitas de llevar factores de reprogramación a células específicas de forma segura. También, porque si no se logra, se podría afectar a otras células más allá de las definidas o causar efectos secundarios.
  • Ética y regulación: aunque la reprogramación parcial podría entrar en el marco de terapias celulares y génicas, las normativas específicas están todavía en desarrollo. Por ello, se exige justificar científicamente aspectos como la pureza clonal, estabilidad genética o el cumplimiento de normativas en protección de sujetos humanos.

Traslación a la clínica

Los hallazgos identificados hasta el momento han reflejado que hay aspectos del envejecimiento celular que podrían ser reversibles. No obstante, más allá de las limitaciones, los expertos apuntan que convertir estos descubrimientos en herramientas terapéuticas “requerirá un control preciso sobre la extensión, la ubicación y el momento de la reprogramación”3.

En este sentido, consideran que tanto las investigaciones en curso como aquellas futuras deberán abordar aspectos como el modo de inducir la reprogramación parcial de cada tipo celular, monitorizar el restablecimiento epigenético en tiempo real o prevenir resultados perjudiciales como las limitaciones que pueden generar efectos nocivos en el organismo3.

No obstante, consideran que la reprogramación parcial química podría desempeñar un papel fundamental de cara a ajustar mejor los tratamientos relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas a edad avanzada, logrando reducir riesgos si se atajan las posibles limitaciones en términos de seguridad3.


Fuentes:

1. Nature: This method to reverse cellular ageing is about to be tested in humans. https://www.nature.com/articles/d41586-026-01024-7

2. Ageing Research Reviews: The epigenetic rejuvenation promise: Partial reprogramming as a therapeutic strategy for aging and disease. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1568163726000012

3. Trends in molecular medicine (Cell): Cellular reprogramming beyond pluripotency. https://www.cell.com/trends/molecular-medicine/fulltext/S1471-4914(26)00011-0

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La reprogramación celular podría rejuvenecer órganos humanos o, incluso, el cuerpo entero. Esta es la optimista afirmación de algunos de los miembros del equipo que trabaja en un proyecto que trata de dar respuesta a si, mediante esta reprogramación celular, se podrá frenar o ralentizar el envejecimiento en humanos de manera segura. Ahora, tras años de investigación y trabajo, este proyecto está a punto de dar su salto a la clínica1

Científica en el laboratorio analizando unas células.

Yuancheng Ryan Lu, graduado en Medicina en la Universidad de Harvard y ahora genetista en el Instituto Whitehead de Cambridge (Massachusetts) pasó tres años explorando diferentes enfoques para lograr revertir el envejecimiento de las células nerviosas de la retina pensando que, si el método funcionaba, podría ayudar a restaurar la visión en adultos de edad avanzada. También pensando que, si lo lograba, podría abrir nuevas vías para rejuvenecer otros órganos como el hígado, los riñones o el cerebro1.

Prueba y error

En el año 2006, investigadores en Japón identificaron cuatro proteínas conocidas como factores de transcripción (conocidos como factores de Yamanaka por el biólogo que los descubrió) capaces de transformar una célula adulta en una célula madre pluripotente inducida, hallazgo que abrió camino para las terapias basadas en células madre. Más tarde, algunos investigadores plantearon si estas células pudieran tener otro uso; así, vieron que introduciendo brevemente los genes que codifican estos factores, pero desactivándolos antes de que las células se reinicien por completo, estas células podrían rejuvenecer sin perder su identidad1.

Una década después, en California, un grupo de biólogos publicó que habían activado y desactivado los factores de Yamanaka en ratones, prolongando la vida de animales modelo con progeria; estos factores mejoraron la regeneración del tejido muscular y pancreático que estaba dañado. En los años posteriores, avanzaron los estudios en esta línea, con el foco en rejuvenecer las células de la piel o potenciar la regeneración muscular o, incluso, la memoria1.

Fue el grupo de Lu quien decidió eliminar uno de los factores, la proteína c-Myc, asociada a un crecimiento celular descontrolado y que, por tanto, en altos niveles puede causar cáncer. Y este fue el intento que funcionó. Lu introdujo los tres factores restantes en los ojos de un grupo de ratones y, al contrario de lo que pensaban, mejoraron sus indicadores de salud, viviendo más que aquellos no reprogramados; las imágenes en el microscopio también les dieron la razón. Con este hallazgo, aunque era preliminar, abrieron camino para seguir avanzando por esta línea1.

De hecho, estos estudios generaron mucha expectación y el interés de los inversores. Ahora, una biotecnológica de Massachusetts será la primera en probar la reprogramación en humanos en un grupo de hasta 12 personas con glaucoma; posteriormente, planean probar el método en personas con una afección que causa daño agudo en el nervio óptico. En este primer ensayo, se testará la seguridad del método; en un segundo plano, verán si pueden revertir la pérdida de funcionalidad de estas patologías restaurando el crecimiento nervioso1.

Pero los científicos implicados también tienen en cuenta que el epigenoma cambia durante el envejecimiento y vinculan la reprogramación parcial con los cambios epigenéticos. Además, apuntan que los factores de Yamanaka no son la única forma de restablecer el epigenoma y afirman que varias compañías están explorando alternativas al respecto1.

Además, con las investigaciones realizadas hasta el momento, todavía hay varias preguntas por responder. Por ejemplo, cuánto dura el posible rejuvenecimiento o si aparecen efectos tardíos. Para saberlo, será necesario definir los controles de seguridad y la ventana terapéutica (tiempo y dosis) o la manera de garantizar que la técnica se aplique en las células correctas.

Grupo de células junto a una cadena de ADN.

Limitaciones y riesgos

A pesar del gran potencial de la reprogramación celular para frenar el envejecimiento en diferentes partes del organismo, los investigadores también han detectado varias limitaciones2:

  • Riesgo tumoral: la reprogramación podría favorecer la proliferación anómala o la pérdida de control celular, propiciando la tumorigénesis.
  • Inestabilidad genómica: esta técnica podría derivar en la aparición de mutaciones, alteraciones cromosómicas o cambios en el ADN mitocondrial.
  • Inflamación y estrés celular: los factores de reprogramación y los vectores virales podrían activar respuestas inmunes no previstas y no deseadas.
  • Variabilidad de la respuesta: los investigadores consideran que, a falta de más investigación, la respuesta podría depender del tejido, el sexo, la edad o el protocolo utilizado.
  • Traslación de ratones a humanos: los autores llaman a la cautela recordando que, aunque los resultados son prometedores, hasta el momento siguen limitados a modelos animales.
  • Falta de biomarcadores: al ser un campo emergente, no hay marcadores estandarizados que permitan medir de forma fiable el rejuvenecimiento real.
  • Problemas de administración dirigida: durante el proceso pueden surgir obstáculos en la entrega terapéutica, por las dificultades implícitas de llevar factores de reprogramación a células específicas de forma segura. También, porque si no se logra, se podría afectar a otras células más allá de las definidas o causar efectos secundarios.
  • Ética y regulación: aunque la reprogramación parcial podría entrar en el marco de terapias celulares y génicas, las normativas específicas están todavía en desarrollo. Por ello, se exige justificar científicamente aspectos como la pureza clonal, estabilidad genética o el cumplimiento de normativas en protección de sujetos humanos.

Traslación a la clínica

Los hallazgos identificados hasta el momento han reflejado que hay aspectos del envejecimiento celular que podrían ser reversibles. No obstante, más allá de las limitaciones, los expertos apuntan que convertir estos descubrimientos en herramientas terapéuticas “requerirá un control preciso sobre la extensión, la ubicación y el momento de la reprogramación”3.

En este sentido, consideran que tanto las investigaciones en curso como aquellas futuras deberán abordar aspectos como el modo de inducir la reprogramación parcial de cada tipo celular, monitorizar el restablecimiento epigenético en tiempo real o prevenir resultados perjudiciales como las limitaciones que pueden generar efectos nocivos en el organismo3.


Fuentes:

1. Nature: This method to reverse cellular ageing is about to be tested in humans. https://www.nature.com/articles/d41586-026-01024-7

2. Ageing Research Reviews: The epigenetic rejuvenation promise: Partial reprogramming as a therapeutic strategy for aging and disease. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1568163726000012

3. Trends in molecular medicine (Cell): Cellular reprogramming beyond pluripotency. https://www.cell.com/trends/molecular-medicine/fulltext/S1471-4914(26)00011-0

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