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Morbilidad cardio y cerebrovascular, salud mental y patologías crónicas: el impacto de la soledad en diferentes esferas de la salud

El pesar que genera estar solo o sentirse así supone un factor de riesgo cada vez más relevante en individuos de distintos grupos de edad y se asocia con una peor salud física y mental

Persona mayor sola en un dormitorio mirando por la ventana.

La soledad y el aislamiento social son fenómenos con presencia creciente en sociedades modernas que tienen un impacto medible en la salud física y mental de las personas1.

Tanto la sensación subjetiva de falta de conexión con otros individuos como la carencia objetiva de relaciones sociales están reconocidos como factores de riesgo que generan consecuencias clínicas y de salud pública2.

Problema de salud pública

La falta de vínculos sociales no es un problema individual aislado, sino un fenómeno con consecuencias colectivas, y está demostrado que el aumento de las actividades sociales reduce tanto la soledad como el dolor crónico3.

Investigaciones recientes en poblaciones grandes indican que la soledad y el aislamiento se asocian con un aumento significativo del riesgo de morbilidad cardiovascular y cerebrovascular1.

Estos peligros no sólo afectan a la longevidad, sino también aumentan la incidencia de patologías crónicas, lo que convierte a la soledad en un determinante social muy relevante para la salud pública1.

Salud psicológica

La soledad es un factor predictor de trastornos psicológicos, incluidas la ansiedad y la depresión, especialmente en personas mayores4.

Asimismo, el sentimiento persistente de soledad puede incrementar la probabilidad de sufrir episodios ansiosos o depresivos1.

Esto retroalimenta el aislamiento social, al crear un círculo vicioso entre emociones negativas y reducción de interacciones sociales1.

Falta de apoyos

La ausencia de redes de apoyo familiares y comunitarias contribuye de manera directa a la soledad. La pérdida de la pareja, la lejanía geográfica de sus familiares, la jubilación o el deterioro funcional afectan sobre todo a las interacciones de las personas mayores4.

Estos factores, que muchas veces se dan en entornos rurales y de escasos recursos, se combinan con déficits en redes de apoyo informal, exacerban la vulnerabilidad psicológica y dificultan el manejo de patologías crónicas2.

La falta de apoyo también se traduce en menor adherencia terapéutica y menos vigilancia de complicaciones añadidas, aunque no existen datos suficientemente concretos sobre la magnitud de esos fenómenos2.

Potenciador del aislamiento

La soledad puede evolucionar hacia un aislamiento social más rígido, donde la percepción subjetiva de desconexión reduce las oportunidades de interacción social útil5.

Diversos estudios muestran que tanto la soledad como el aislamiento son predictores independientes de peores resultados de salud, incluso ajustando por factores demográficos y estilo de vida1.

La soledad se observa con frecuencia en personas que padecen enfermedades crónicas o discapacidad, quienes pueden encontrar barreras físicas y emocionales para mantener vínculos que satisfagan sus necesidades afectivas4.

Generación de enfermedades

La evidencia actual vincula la soledad con riesgos aumentados de múltiples enfermedades físicas y con un aumento de la mortalidad por todas las causas6.

En adultos mayores cognitivamente normales se ha asociado una mayor soledad con niveles más altos de amiloide cerebral y la acumulación regional de proteína tau, cambios patológicos de fases tempranas de la enfermedad de Alzheimer1.

Además, datos recientes señalan que un índice bajo de aislamiento se correlaciona con una reducción de hasta un 36 % del riesgo de mortalidad total en personas con obesidad7.

Aceleración de males ya presentes

Más allá de generar enfermedades nuevas, la soledad también agudiza condiciones preexistentes. Por ejemplo, en personas con obesidad o con riesgo cardiovascular, los niveles más altos de aislamiento social y soledad se asocian a un riesgo mayor de tener problemas cardiacos y hasta más causas de muerte8.

Asimismo, la presencia de soledad o aislamiento social se ha relacionado con un aumento del 34 % en la mortalidad global y del 11 % en la mortalidad específica por cáncer9.

Situaciones similares se observan en la mortalidad de enfermedades coronarias y por accidente cerebrovascular5.

Incidencia en personas mayores

La incidencia de la soledad es particularmente alta en personas mayores, especialmente en viudas con bajo nivel educativo o en situación de vulnerabilidad económica4.

En este colectivo, la soledad se asocia con deterioro cognitivo, mayor dependencia funcional, insatisfacción vital y mayor probabilidad de institucionalización4.

En España, el envejecimiento poblacional agrava este fenómeno y, por tanto, supone una prioridad asistencial y social4.

Redes sociales y soledad

Las redes sociales digitales pueden facilitar contactos, pero no siempre se traducen en conexiones de apoyo profundo que mitiguen la percepción de soledad10.

Investigaciones recientes muestran que el uso intensivo de redes sociales puede estar correlacionado con mayores niveles de soledad, probablemente por la sustitución de intercambios físicos por otros digitales sin un impacto emocional satisfactorio10.

Esto sugiere que la presencia en redes sociales digitales no sustituye las relaciones significativas que protegen la salud, desde el trato con servicios sociales y sanitarios hasta la participación en asociaciones comunitarias4.

Soledad y cáncer

El análisis de datos obtenidos de más de 1,6 millones de pacientes con cáncer concluyó que la soledad y el aislamiento se asociaron con un riesgo mayor de mortalidad9:

  • Un 34 % por cualquier causa.
  • Un 11 % específica por cáncer.

Esto enfatiza que la soledad puede influir incluso en el curso de enfermedades complejas a través de mecanismos biológicos y psicosociales3.

Labor de las autoridades

La evidencia sugiere que las autoridades sanitarias deben abordar la soledad como factor de riesgo modificable e incorporarlo en estrategias de salud pública, fomentando el trato humano para evitar el aislamiento social de los pacientes2.

Programas de detección temprana, integración de evaluaciones psicosociales en atención primaria y fomento de comunidades activas pueden reducir los riesgos asociados a la falta de compañía no deseada2.

Si los políticos, los gestores y los profesionales sanitarios poseen mayor sensibilidad, una actitud proactiva y un mejor conocimiento de los recursos sociales y colectivos a los que recurrir se pueden poner en marcha medidas sociales y de gestión que permitan paliar este problema sanitario2.


Fuentes:

1. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, Social Isolation and Loneliness in Older Adults: Opportunities for the Health Care System https://www.nationalacademies.org/projects/HMD-HSP-17-25

2. Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, La soledad. Un problema de salud pública. https://semergen.es/files/docs/grupos/salud%20mental/soledadSaludPublica.pdf

3. Sociedad Española de Neurología, Informe sobre la relación entre las enfermedades neurológicas y la salud cerebral https://www.sen.es/pdf/2024/Informe_salud_cerebral_2024.pdf

4. Gerokomos, Efectos de la soledad en la salud de las personas mayores https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2021000100022

5. Journal of the American Heart Association, Effects of Objective and Perceived Social Isolation on Cardiovascular and Brain Health: A Scientific Statement From the American Heart Association https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/JAHA.122.026493

6. Public Health, An overview of systematic reviews on the public health consequences of social isolation and loneliness https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0033350617302731

7. Network, Improvement of Social Isolation and Loneliness and Excess Mortality Risk in People With Obesity https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2814114

8. Journal of Global Health, Association of loneliness and social isolation with excess risk of cardiovascular events in people with obesity: a prospective cohort study https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41039880/

9. BMJ Oncology, Impact of loneliness on cancer mortality: a systematic review and meta-analysis https://bmjoncology.bmj.com/content/4/1/e000840

10. Arxiv, Lonely Individuals Show Distinct Patterns of Social Media Engagement https://arxiv.org/abs/2510.06733

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El pesar que genera estar solo o sentirse así supone un factor de riesgo cada vez más relevante en individuos de distintos grupos de edad y se asocia con una peor salud física y mental

Persona mayor sola en un dormitorio mirando por la ventana.

La soledad y el aislamiento social son fenómenos con presencia creciente en sociedades modernas que tienen un impacto medible en la salud física y mental de las personas1.

Tanto la sensación subjetiva de falta de conexión con otros individuos como la carencia objetiva de relaciones sociales están reconocidos como factores de riesgo que generan consecuencias clínicas y de salud pública2.

Problema de salud pública

La falta de vínculos sociales no es un problema individual aislado, sino un fenómeno con consecuencias colectivas, y está demostrado que el aumento de las actividades sociales reduce tanto la soledad como el dolor crónico3.

Investigaciones recientes en poblaciones grandes indican que la soledad y el aislamiento se asocian con un aumento significativo del riesgo de morbilidad cardiovascular y cerebrovascular1.

Estos peligros no sólo afectan a la longevidad, sino también aumentan la incidencia de patologías crónicas, lo que convierte a la soledad en un determinante social muy relevante para la salud pública1.

Salud psicológica

La soledad es un factor predictor de trastornos psicológicos, incluidas la ansiedad y la depresión, especialmente en personas mayores4.

Asimismo, el sentimiento persistente de soledad puede incrementar la probabilidad de sufrir episodios ansiosos o depresivos1.

Esto retroalimenta el aislamiento social, al crear un círculo vicioso entre emociones negativas y reducción de interacciones sociales1.

Falta de apoyos

La ausencia de redes de apoyo familiares y comunitarias contribuye de manera directa a la soledad. La pérdida de la pareja, la lejanía geográfica de sus familiares, la jubilación o el deterioro funcional afectan sobre todo a las interacciones de las personas mayores4.

Estos factores, que muchas veces se dan en entornos rurales y de escasos recursos, se combinan con déficits en redes de apoyo informal, exacerban la vulnerabilidad psicológica y dificultan el manejo de patologías crónicas2.

La falta de apoyo también se traduce en menor adherencia terapéutica y menos vigilancia de complicaciones añadidas, aunque no existen datos suficientemente concretos sobre la magnitud de esos fenómenos2.

Potenciador del aislamiento

La soledad puede evolucionar hacia un aislamiento social más rígido, donde la percepción subjetiva de desconexión reduce las oportunidades de interacción social útil5.

Diversos estudios muestran que tanto la soledad como el aislamiento son predictores independientes de peores resultados de salud, incluso ajustando por factores demográficos y estilo de vida1.

La soledad se observa con frecuencia en personas que padecen enfermedades crónicas o discapacidad, quienes pueden encontrar barreras físicas y emocionales para mantener vínculos que satisfagan sus necesidades afectivas4.

Mujer sola en un salón mirando hacia una ventana.

Generación de enfermedades

La evidencia actual vincula la soledad con riesgos aumentados de múltiples enfermedades físicas y con un aumento de la mortalidad por todas las causas6.

En adultos mayores cognitivamente normales se ha asociado una mayor soledad con niveles más altos de amiloide cerebral y la acumulación regional de proteína tau, cambios patológicos de fases tempranas de la enfermedad de Alzheimer1.

Además, datos recientes señalan que un índice bajo de aislamiento se correlaciona con una reducción de hasta un 36 % del riesgo de mortalidad total en personas con obesidad7.

Aceleración de males ya presentes

Más allá de generar enfermedades nuevas, la soledad también agudiza condiciones preexistentes. Por ejemplo, en personas con obesidad o con riesgo cardiovascular, los niveles más altos de aislamiento social y soledad se asocian a un riesgo mayor de tener problemas cardiacos y hasta más causas de muerte8.

Asimismo, la presencia de soledad o aislamiento social se ha relacionado con un aumento del 34 % en la mortalidad global y del 11 % en la mortalidad específica por cáncer9.

Situaciones similares se observan en la mortalidad de enfermedades coronarias y por accidente cerebrovascular5.

Incidencia en personas mayores

La incidencia de la soledad es particularmente alta en personas mayores, especialmente en viudas con bajo nivel educativo o en situación de vulnerabilidad económica4.

En este colectivo, la soledad se asocia con deterioro cognitivo, mayor dependencia funcional, insatisfacción vital y mayor probabilidad de institucionalización4.

En España, el envejecimiento poblacional agrava este fenómeno y, por tanto, supone una prioridad asistencial y social4.

Redes sociales y soledad

Las redes sociales digitales pueden facilitar contactos, pero no siempre se traducen en conexiones de apoyo profundo que mitiguen la percepción de soledad10.

Investigaciones recientes muestran que el uso intensivo de redes sociales puede estar correlacionado con mayores niveles de soledad, probablemente por la sustitución de intercambios físicos por otros digitales sin un impacto emocional satisfactorio10.

Esto sugiere que la presencia en redes sociales digitales no sustituye las relaciones significativas que protegen la salud, desde el trato con servicios sociales y sanitarios hasta la participación en asociaciones comunitarias4.

Soledad y cáncer

El análisis de datos obtenidos de más de 1,6 millones de pacientes con cáncer concluyó que la soledad y el aislamiento se asociaron con un riesgo mayor de mortalidad9:

  • Un 34 % por cualquier causa.
  • Un 11 % específica por cáncer.

Esto enfatiza que la soledad puede influir incluso en el curso de enfermedades complejas a través de mecanismos biológicos y psicosociales3.

Labor de las autoridades

La evidencia sugiere que las autoridades sanitarias deben abordar la soledad como factor de riesgo modificable e incorporarlo en estrategias de salud pública, fomentando el trato humano para evitar el aislamiento social de los pacientes2.

Programas de detección temprana, integración de evaluaciones psicosociales en atención primaria y fomento de comunidades activas pueden reducir los riesgos asociados a la falta de compañía no deseada2.

Si los políticos, los gestores y los profesionales sanitarios poseen mayor sensibilidad, una actitud proactiva y un mejor conocimiento de los recursos sociales y colectivos a los que recurrir se pueden poner en marcha medidas sociales y de gestión que permitan paliar este problema sanitario2.


Fuentes:

1. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, Social Isolation and Loneliness in Older Adults: Opportunities for the Health Care System https://www.nationalacademies.org/projects/HMD-HSP-17-25

2. Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, La soledad. Un problema de salud pública. https://semergen.es/files/docs/grupos/salud%20mental/soledadSaludPublica.pdf

3. Sociedad Española de Neurología, Informe sobre la relación entre las enfermedades neurológicas y la salud cerebral https://www.sen.es/pdf/2024/Informe_salud_cerebral_2024.pdf

4. Gerokomos, Efectos de la soledad en la salud de las personas mayores https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2021000100022

5. Journal of the American Heart Association, Effects of Objective and Perceived Social Isolation on Cardiovascular and Brain Health: A Scientific Statement From the American Heart Association https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/JAHA.122.026493

6. Public Health, An overview of systematic reviews on the public health consequences of social isolation and loneliness https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0033350617302731

7. Network, Improvement of Social Isolation and Loneliness and Excess Mortality Risk in People With Obesity https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2814114

8. Journal of Global Health, Association of loneliness and social isolation with excess risk of cardiovascular events in people with obesity: a prospective cohort study https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41039880/

9. BMJ Oncology, Impact of loneliness on cancer mortality: a systematic review and meta-analysis https://bmjoncology.bmj.com/content/4/1/e000840

10. Arxiv, Lonely Individuals Show Distinct Patterns of Social Media Engagement https://arxiv.org/abs/2510.06733

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