Salud mental y bienestar de los profesionales sanitarios
La salud mental de los profesionales sanitarios está influida por determinantes sociales y factores laborales. Es clave identificar riesgos y recursos, promover la equidad en el acceso a […]
Varios estudios analizan la reducción de la atención durante los trayectos en vehículos y destacan la reducción de reflejos que se produce por la privación de sueño
Las guardias de larga duración forman parte habitual del trabajo de los médicos en España. Esas jornadas prolongadas exigen a estos profesionales sanitarios mantener la atención durante periodos extensos, muchas veces con pocas horas de sueño.
Tras realizar turnos que en ocasiones superan las 24 horas consecutivas, el rendimiento físico se reduce. Al terminar su labor, muchos de estos profesionales se ponen al volante y tienen más posibilidades de sufrir accidentes de circulación, un riesgo tanto para sí mismos como para los demás1.
Dormir menos de seis horas altera funciones cerebrales que regulan la atención, la toma de decisiones y la coordinación motora. Durante una investigación se observó que quienes reposan menos de cuatro horas durante las guardias tienen un riesgo triplicado de tener un incidente de tráfico o de cometer errores médicos relacionados con la fatiga1.
De hecho, los médicos residentes que realizan más de cinco guardias mensuales tienen un 139% más de probabilidades de dormirse al volante. Además, cada guardia adicional incrementa un 16,2% las opciones de sufrir un siniestro al salir del centro sanitario2.
La privación de sueño altera funciones cognitivas esenciales para conducir3:
Un estudio comparativo demostró que permanecer despierto durante 24 horas produce un deterioro en la conducción superior al causado por una concentración de alcohol en sangre de 0,5 g/l3.
Los participantes sometidos a privación total de sueño mostraron tiempos de reacción más lentos (2,86 segundos frente a 2,34 segundos con alcohol) y mayor desviación lateral en el carril, un indicador clave de pérdida de control del manejo3.
La atención tras una guardia disminuye de forma progresiva durante el desplazamiento posterior. Los médicos residentes de urgencias suelen subestimar su grado real de fatiga al salir del centro sanitario, pero sus niveles de somnolencia aumentan de manera significativa después de conducir hasta su casa en comparación con los reportados antes de iniciar el trayecto4.
Esta percepción incrementa el peligro de que tengan microsueños o de que pierdan el control de su vehículo4. De hecho, la conducción simulada tras una guardia reveló un aumento en la frecuencia de colisiones, especialmente en varones, lo que apunta a diferencias de sexo en la respuesta a la fatiga2.
La salud mental de los profesionales sanitarios está influida por determinantes sociales y factores laborales. Es clave identificar riesgos y recursos, promover la equidad en el acceso a […]
La falta de sueño también se asocia con alteraciones conductuales que comprometen la seguridad vial, con efectos documentados como3:
Estos factores se agravan en entornos de conducción monótonos, como autopistas o carreteras secundarias nocturnas3.
Los conductores somnolientos suelen reconocer su estado físico y la ingesta de bebidas estimulantes no revierte el deterioro real. Un estudio reflejó que su rendimiento empeoró tras consumir café, a pesar de que sintieron que estaban más vigilantes3.
Existen diferencias en la vulnerabilidad a la fatiga tras hacer una guardia. Así, los residentes de primer y segundo año reportan muchos más eventos adversos al volante que sus compañeros de tercer y cuarto año. Esto sugiere que la experiencia modula el riesgo, al menos de manera parcial4.
En pruebas de simulación, ambos sexos sufren deterioro cognitivo tras una guardia, aunque los varones mostraron un deterioro más marcado que las mujeres en el control lateral del vehículo3. Entre los neurointervencionistas, los hombres tienen 10,9 veces más probabilidades de quedarse dormidos al volante que las mujeres, mientras que ellas reportan más errores médicos relacionados con la fatiga1.
Los residentes de medicina de urgencias y cirugía están especialmente expuestos a estas contingencias, debido a que su modelo de trabajo incluye guardias esporádicas y rotaciones nocturnas frecuentes que dificultan la adaptación de su ritmo circadiano2.
En el caso de residentes de urgencias, hasta el 80% de los accidentes ocurridos o que estuvieron a punto de suceder tuvieron lugar durante el trayecto de regreso tras una jornada nocturna y el número de colisiones fue directamente proporcional al de turnos de noche que trabajaron en un mes2.
Ante este panorama, la concienciación sobre los riesgos de la conducción tras guardia podría estar incluida en los programas de formación2. Además, convendría que las instituciones sanitarias4:
La implementación de sistemas en los que el residente trabaja turnos nocturnos consecutivos durante un mes podría mejorar la adaptación circadiana frente a las guardias esporádicas4.
Finalmente, los profesionales deben ser conscientes de que el café no compensa la falta de sueño y de que la percepción subjetiva de estar alerta no equivale a capacidad real para conducir3.
Fuentes:
1. AJNR, Correlation of Call Burden and Sleep Deprivation with Physician Burnout, Driving Crashes, and Medical Errors among US Neurointerventionalists https://www.ajnr.org/content/43/9/1286.long
2. Cureus, Resident Physicians are at Increased Risk for Dangerous Driving after Extended-duration Work Shifts: A Systematic Review https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6684113/
3. BMC Public Health, The impact of sleep deprivation and alcohol on driving: a comparative study https://bmcpublichealth.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12889-020-09095-5
4. WestJEM, The Association of Sleep Hygiene and Drowsiness with Adverse Driving Events in Emergency Medicine Residents https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7673877/
Varios estudios analizan la reducción de la atención durante los trayectos en vehículos y destacan la reducción de reflejos que se produce por la privación de sueño
Las guardias de larga duración forman parte habitual del trabajo de los médicos en España. Esas jornadas prolongadas exigen a estos profesionales sanitarios mantener la atención durante periodos extensos, muchas veces con pocas horas de sueño.
Tras realizar turnos que en ocasiones superan las 24 horas consecutivas, el rendimiento físico se reduce. Al terminar su labor, muchos de estos profesionales se ponen al volante y tienen más posibilidades de sufrir accidentes de circulación, un riesgo tanto para sí mismos como para los demás1.
Dormir menos de seis horas altera funciones cerebrales que regulan la atención, la toma de decisiones y la coordinación motora. Durante una investigación se observó que quienes reposan menos de cuatro horas durante las guardias tienen un riesgo triplicado de tener un incidente de tráfico o de cometer errores médicos relacionados con la fatiga1.
De hecho, los médicos residentes que realizan más de cinco guardias mensuales tienen un 139% más de probabilidades de dormirse al volante. Además, cada guardia adicional incrementa un 16,2% las opciones de sufrir un siniestro al salir del centro sanitario2.
La privación de sueño altera funciones cognitivas esenciales para conducir3:
Un estudio comparativo demostró que permanecer despierto durante 24 horas produce un deterioro en la conducción superior al causado por una concentración de alcohol en sangre de 0,5 g/l3.
Los participantes sometidos a privación total de sueño mostraron tiempos de reacción más lentos (2,86 segundos frente a 2,34 segundos con alcohol) y mayor desviación lateral en el carril, un indicador clave de pérdida de control del manejo3.
La atención tras una guardia disminuye de forma progresiva durante el desplazamiento posterior. Los médicos residentes de urgencias suelen subestimar su grado real de fatiga al salir del centro sanitario, pero sus niveles de somnolencia aumentan de manera significativa después de conducir hasta su casa en comparación con los reportados antes de iniciar el trayecto4.
Esta percepción incrementa el peligro de que tengan microsueños o de que pierdan el control de su vehículo4. De hecho, la conducción simulada tras una guardia reveló un aumento en la frecuencia de colisiones, especialmente en varones, lo que apunta a diferencias de sexo en la respuesta a la fatiga2.
La falta de sueño también se asocia con alteraciones conductuales que comprometen la seguridad vial, con efectos documentados como3:
Estos factores se agravan en entornos de conducción monótonos, como autopistas o carreteras secundarias nocturnas3.
Los conductores somnolientos suelen reconocer su estado físico y la ingesta de bebidas estimulantes no revierte el deterioro real. Un estudio reflejó que su rendimiento empeoró tras consumir café, a pesar de que sintieron que estaban más vigilantes3.
Existen diferencias en la vulnerabilidad a la fatiga tras hacer una guardia. Así, los residentes de primer y segundo año reportan muchos más eventos adversos al volante que sus compañeros de tercer y cuarto año. Esto sugiere que la experiencia modula el riesgo, al menos de manera parcial4.
En pruebas de simulación, ambos sexos sufren deterioro cognitivo tras una guardia, aunque los varones mostraron un deterioro más marcado que las mujeres en el control lateral del vehículo3. Entre los neurointervencionistas, los hombres tienen 10,9 veces más probabilidades de quedarse dormidos al volante que las mujeres, mientras que ellas reportan más errores médicos relacionados con la fatiga1.
Los residentes de medicina de urgencias y cirugía están especialmente expuestos a estas contingencias, debido a que su modelo de trabajo incluye guardias esporádicas y rotaciones nocturnas frecuentes que dificultan la adaptación de su ritmo circadiano2.
En el caso de residentes de urgencias, hasta el 80% de los accidentes ocurridos o que estuvieron a punto de suceder tuvieron lugar durante el trayecto de regreso tras una jornada nocturna y el número de colisiones fue directamente proporcional al de turnos de noche que trabajaron en un mes2.
Ante este panorama, la concienciación sobre los riesgos de la conducción tras guardia podría estar incluida en los programas de formación2. Además, convendría que las instituciones sanitarias4:
La implementación de sistemas en los que el residente trabaja turnos nocturnos consecutivos durante un mes podría mejorar la adaptación circadiana frente a las guardias esporádicas4.
Finalmente, los profesionales deben ser conscientes de que el café no compensa la falta de sueño y de que la percepción subjetiva de estar alerta no equivale a capacidad real para conducir3.
Fuentes:
1. AJNR, Correlation of Call Burden and Sleep Deprivation with Physician Burnout, Driving Crashes, and Medical Errors among US Neurointerventionalists https://www.ajnr.org/content/43/9/1286.long
2. Cureus, Resident Physicians are at Increased Risk for Dangerous Driving after Extended-duration Work Shifts: A Systematic Review https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6684113/
3. BMC Public Health, The impact of sleep deprivation and alcohol on driving: a comparative study https://bmcpublichealth.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12889-020-09095-5
4. WestJEM, The Association of Sleep Hygiene and Drowsiness with Adverse Driving Events in Emergency Medicine Residents https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7673877/